EL SUFRIMIENTO: LA CARENCIA DE TI MISMO

SOY Y HAGO
LA DECISIÓN DE AMARSE A UNO MISMO
 

¿Si pudiéramos contabilizar cada pinchazo de sufrimiento llenando un bote de cristal, cuantos botes llenaríamos? Habitaciones repletas de botes, tantos como días hace que me sé mi nombre propio. Imagen desbordante que nos permite tomar conciencia y estar atentos a lo que prosigue.

El sufrimiento. Hasta ahora nos hemos contado muchas cosas acerca de él. Lo hemos creído necesario e inevitable, por eso lo hemos llevado con nosotros a lo largo y ancho de nuestros pasos. Hablando de él, explicando historias sobre él y mirando a través de sus filtros. Sentimos que por el hecho de estar vivos hay que sufrir y que cada uno tiene su dosis de sufrimiento particular. ¡Qué suerte si me comparo contigo y que desgracia al hacerlo con otro que me parece muy feliz! ¿Qué más nos hemos contado amigos?

Cuantas veces habré escuchado que el sufrimiento nos hace crecer, que nos enseña, que nos hace aprender. En definitiva, que nos ayuda a ser mejores. ¿De verdad? Vamos a poner foco a todos estos cuentos que nos hemos contado tantas veces, y que por tanto contarlos los hemos creído ciertos.

Cuando sufres no aprendes. Cuando sufres, sufres. Cuando sufres, no mejoras. El sufrimiento no es didáctico y la culpa tampoco. No crecemos a través del dolor, no avanzamos gracias al pinchazo. No amamos más por sacrificarnos. No somos mejores por haber sufrido mucho y haber salido ilesos. No. No valemos más por empatizar con el sufrimiento de otros. Ni valemos menos si no sufrimos por el mundo. No. El sufrimiento no puede decirte nada ni hacerte nada. Ni un sólo instante de tu vida lo has necesitado para nada más que para sufrir. Qué para vivir tu deseo de sufrir. ¿Por qué? Porque no tiene ningún sentido. Y esa amigos, es la clave de todo el asunto. El sufrimiento no tiene sentido, a menos que se lo des tú.

Tan sólo he hecho una pequeña enumeración de algunos de los significados y utilidades que le hemos dado al sufrimiento. Sí, he dicho bien. Significados y utilidades. ¿No es para ponerse las manos en la cabeza y amarnos a carcajadas? Le he dado mil y un sentidos al sufrimiento y no me había dado cuenta. Ahora puedo mirarlo y elegir otra opción. Una acorde a mi corazón. Una que le quite todo valor y lo mire por lo que es. Quizás mirar qué es el sufrimiento es la única utilidad que podemos darle.

Vamos a por ello, en línea recta, juntos, de la mano.

Decide hoy mismo ser feliz

Estar Tú presente dándolo todo ”

 

¿Qué es el sufrimiento?

El sufrimiento es la ausencia de ti mismo. Sufres cuando no te sientes, cuando no te amas. Sufres como consecuencia de negar quien eres, en esencia, en profundidad. Sufrir es mentirse a uno mismo. Sufrir es querer contarse cuentos e interpretarlos. Y hacerlo tan bien que después parezca que eso es la vida.

Todo sufrimiento nace de la inconsciencia, de no saber que eres Todo. Que ya eres todo y que lo tienes todo. Cuando niegas eso, tu Ser más puro, empiezas a construir un mundo de falsedades en el que buscas apoyo, confianza, ser mejor, que te quieran, que te abracen y que te digan sobre tu valía. Un mundo en el que eres una persona individual, con su nombre, sus roles, sus dinámicas a merced de todo un mundo externo a ti, con potenciales peligros. Y sufres. Por qué hay instantes que te reconfortan y hay otros que sientes que te degradan y que pierdes algo. Te sientes abandonado, hundido.

¿Pero quién es el que se ha abandonado? ¿Te das cuenta? Sufrir es sólo una opción que nos hemos enseñado a base de tiempo. Es sólo una opción elegida, fruto de no aceptar el Amor y completitud que eres. De esa negación surge toda una programación dispuesta a explicarte lo que has vivido hasta hora, lo que crees que es el mundo, los demás y lo que crees que necesitas. Una programación basada en el desamor hacía ti y la carencia de ti mismo.

Pero, Amor, ¿Es posible que tú no estés contigo mismo? ¿Es posible que en algún instante de tu vida te hayas faltado? ¿Te hayas faltado tanto que te haya dolido? No, no es posible. Pero si podemos haberlo creído y vivenciado así. Encontrándole incluso un sentido. Eso es lo que ha ocurrido. Que nos oscurecimos en creencias que decían que no valíamos y que esa persona era mi vida o ese trabajo mi salvación. Nos oscurecimos y sentimos que no éramos felices. Pero esa oscuridad tan sólo era la falta de nuestra propia luz. De nuestro propio corazón latiendo, vivo, despierto y afirmando SOY AMOR.

¿Deseas vivirte así? Elígelo a cada instante. Y si sufres, ahora ya puedes comprender que es una alarma que te indica que te faltas, que te estás negando, que no te sientes vivo. Suelta ese cuento y despierta a este instante en el que tu latido sólo quiere latir para vivir feliz. Ese es el único sentido del sufrimiento: comprender su sin sentido para conocerte a ti como el sentido. Sin luchar, tan sólo eligiéndote de nuevo.

Un cálido abrazo, lleno de paz.

Núria

PD: Te siento libre

 

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