Maestro interno

Maestro interno

Me encanta escribir poesía, pero algo que también me apasiona es leer y compartir aquella poesía que me ha tocado el corazón.

La que te traigo hoy, a golpe de emoción, es una de ellas. No podía quedármela para mí, y quería guardarla un rinconcito especial en mi web. Lo bueno, cuando se comparte es doblemente bueno. Aquí te la dejo, para que la degustes, para que la hagas también tuya, para que sientas lo que dice y a quién se dirige.

 

MAESTRO INTERNO

A Ti. Tú, que me llamas por mi nombre para despertarme.

Amor, amante, amada, susurras en mi oído una eterna melodía, silenciosa y certera, que vibra en la quietud más absoluta jamás sentida.

Tú, que me invitas a verme pura y cristalina en cada espejo, en cada rostro, en cada piel.

Tú, que anuncias ecos de llegada de nuevos amaneceres, de precisos senderos repletos de verdades.

A manos llenas me das la más cálida bienvenida a lo que siempre fue mi Hogar: tu Presencia, inmutable y silenciosa, llena de todo.

Tú, que recoges los pedazos de lo que una vez creí ser y los juntas en un manto de amapolas.

Tú, que inspiras cada verbo, cada acción, cada gesto en donde me descubro siempre nueva y siempre yo, distinta y la misma sin contradicción alguna.

Tú, que me hiciste con tus manos a imagen y semejanza tuya.

Tú, que surcas conmigo las más temidas tormentas, los abismos de vacío, los desiertos donde creo no saberme acompañada,

los puentes que me llevan al otro lado de mi misma, ese que aún no veo y que espera ser amado y reconocido.

Tú, que eres viento y marea, brisa y espuma, amanecer y anochecer, todo y nada y siempre lo mismo.

Tú, que estas en todas las cosas que miro incluso cuando creo no mirarlas Contigo.

Tú, mi más fiel lazarillo, mi guía, mi amante, mi amigo, mi padre, el salvador de mi locura.

No puedo negar tu Presencia en mis noches oscuras, en mis duelos, en mis huidas, en mi negación de mi misma.

No puedo negar tu Presencia en los momentos de goce, de dicha, de pura celebración viva.

No puedo negar tu Presencia en la quietud de mi silencio.

Estas aquí, tu aliento anima todas las cosas. Estas aquí, estas en todas las cosas, y todas las cosas son Tú… y yo soy todas las cosas Contigo.

Ana Sánchez

 

“Tú, que me hiciste con tus manos a imagen y semejanza tuya.”

Seguimos compartiendo poesía.

Porque la vida es poesía. La hacemos a cada instante, sigamos aquí, sintiendo todos juntos.

Un abrazo,

Núria