RELACIONES

CURSO DE MILAGROS – Barcelona
RELACIÓN SANTA
 

Alguien como tú no puede tener dueño, le perteneces a la vida, le perteneces a tus sueños, a lo mucho necesitas un compañero de vuelo, con quien compartir la vida, con quién disfrutar el cielo.

Albert Kazak

Con decir «relación» empieza la curiosidad. Se abre nuestro apetito de saber y nuestro corazón parece latir más fuerte. A ver si descubrimos el truco de las relaciones, porque no sabemos qué hacer con tanto despropósito. Que ahora van bien, que ahora van mal, que empiezan, que acaban, que me encienden, que me apagan. Pongamos luz a esto, ¡por Dios!

Todos sentimos que las relaciones tienen un gran valor, el cual, de alguna manera, se nos escapa de las manos. Ahí empieza el acierto.

Al intentar coger el sentido de una relación desde tu propia perspectiva, empieza el caos, porque lo único que consigues es ver tu propia razón por todas partes y, si te la crees, nublas el verdadero valor del nosotros.

Hemos interiorizado muchos conceptos sobre lo que es o no es una relación y, sobre todo, lo que nunca debería ser. Nos hemos armado de conceptos hasta las cejas, y desde ahí nos hemos relacionado a ciegas con el otro. No es de extrañar que ante tal escena vislumbremos las relaciones saludables para otra vida.

Renace en tus relaciones,

ama y vuelve a mirar. Ama con todas tus fuerzas.”

 

¿Quieres creer tu razón o descubrirte en el otro? .

Imagínate al otro con las manos en la espalda. Empieza de nuevo la curiosidad. Se abre el apetito de saber y tu corazón late más fuerte.

Parece que tiene un regalo entre sus manos. Su regalo es para nosotros (sí, ¡un nosotros!), pero para abrirlo hay una condición: ir más allá de tu ombligo. Y eso significa ver tu juicio reflejado en su figura, para después soltarlo y ver realmente su rostro. Si te quedas en la fachada de lo que  piensas de él, solo verás eso. La curiosidad quiere alcanzar ese nosotros que está entre sus manos.

Un único punto de vista nunca puede ver la inmensidad de la relación. No importa lo que parezca, lo que diga o lo que represente, el otro siempre trae un regalo consigo. Y ese regalo nos espera justo en el punto en el que perdemos la razón y alcanzamos el corazón.

Las relaciones son todo un mundo, qué digo un mundo, un universo entero. Un universo en el que puedes perderte y acabar en la quinta galaxia a mano derecha corriendo ante una lluvia de meteoritos o puedes descansar feliz en la inmensidad de su cielo. Como en todo, elegimos constantemente en cuál de las dos opciones queremos vivir.

Extracto de - Tú eres la respuesta.

Un cálido abrazo,

Núria

PD: Te siento

 

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