Siendo Eterno, dime Tú.

Maestro interno
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Hazme tuya, en Ti.
14 de junio de 2017
 

A Ti.

H ay una idea que siempre he podido vislumbrar: la eternidad, la existencia del infinito. La idea de que más allá de que yo aparente existir o no como persona en este mundo, más allá de que este mundo siga existiendo, de que la tierra decaiga o florezca, de que vengan otros mundos, u otras realidades etc hay vida, hay "algo", seguirá habiendo "algo". ¿Me sigues?

Siempre he pensado, o mejor dicho, he confiado en esta idea. La he sentido desde que era niña. Y no hablo de una intelectualización (que quizás en parte también), hablo de sentir que Es. Si tú también lo sientes, entonces quizás podemos profundizar por aquí.

La eternidad existe, el infinito es. No hablo de decir somos eternos, la vida es infinita, somos espíritu o cosas similares. Acompañame. Hablo de sentirlo de verás, un hilo de luz, de una intuición, vivencia, contemplación, dilo como quieras. Hablo de abrirte a una certeza en ti.

Primero vamos a verlo como una idea, un concepto. Algo que podemos conversar, reflexionar, compartir de tú a tú. El infinito en toda su extensión sobrepasa mi capacidad de reflexionar, pero la idea de infinito no. Eso puedo vislumbrarlo, porque es una idea finita, aunque apunte al infinito. Y como apunta al infinito, quizás me puede llevar ahí. Y eso es lo que estamos amaneciendo juntos.

Estamos andando un concepto mágico, hermoso, que nos abre el pecho, que nos permite, si nos paramos a atender, empezar a ver la vida de otra manera. Y no es para menos. Si te dejas tocar por lo que estamos viendo aquí, no puedes seguir viéndote de la misma manera. Y he dicho, si te dejas tocar por esto, pues nuestras resistencias mentales pueden hacer que no sintamos apenas nada de nada. Esto también puede ocurrir. Pero yo confío en la eternidad, y por eso he dicho apenas nada. Siento que esta idea, aunque sea de refilón, tiene la capacidad de tocarte.

"Sucede esto en mi vida, pero soy Eterno...”

 

Soy eterna. Eres eterno.

A sí que si la eternidad es, ¿Cómo empiezas a verte ahora? ¿Tu vida, tus conflictos, tus problemas, tu concepto de la vida y de los demás? ¿No hay algo que se relativiza? ¿No hay algo que le saca peso a tus circunstancias? Y no estoy hablando de girarte y no mirar lo que pasa en tu vida, sino todo lo contrario. Abrir tus ojos más que nunca. No es un claro qué bonita la eternidad, ¡¿pero yo sigo teniendo problemas y facturas, me lo vas a negar?! No niega tus condiciones, es la misma eternidad la que te invita a verlo de forma mucho más amplia, a abrir tu mente y tus murallas temporales. La eternidad no niega, incluye. No aprieta, abraza. No te da la espalda, te mira de verdad. Y en esa mirada, si la estás haciendo, o mejor dicho permitiendo, aunque sea por algún tramo, sientes distinto. La eternidad es, y por lo tanto la relatividad en cuanto a las condiciones de mi vida, empieza a florecer. Hasta aquí, genial. ¿Pero seguimos? El infinito insiste, pero sin prisas. .

Hemos estado bailando una idea, una idea que tiene la capacidad de cambiar tu mirada si la bailas, si la juegas, si la usas. En cierta medida es así. Pero hablemos más en propiedad. Es como el dedo que apunta a la luna, nunca será la luna, pero te la señaliza. Aquí estamos en lo mismo. Por poco que me detenga en este tema, me puedo dar cuenta de la magnitud de lo que estamos hablando. La eternidad, el infinito no es un concepto. La eternidad no es mucha cantidad de tiempo, ni el infinito es espacio eterno, por siempre. Estamos utilizando el factor tiempo y el espacio para explicar algo que no lo es. No es posible coger la eternidad, y menos con una mentalidad que tiene como base de su pensar estas coordenadas temporales.

Mira cualquiera de tus pensamientos sobre ti, tu familia, tu casa. En alguna medida tienen el tiempo y el espacio como su base. Estamos constantemente pensando dentro de ese marco. Pero recuerda, la eternidad es la ausencia de ello. ¿Entiendes? ¡El no tiempo! Qué difícil pensar en ello, pues es imposible. No alcanzamos a hacer eso. En este punto nos detenemos y tenemos que saltar, si nos apetece, al misterio. Esto, como todo, se mueve al ritmo de tu deseo, el de corazón. Experimentas aquello que quieres experimentar. De hecho ahora estás sintiendo justo aquello que quieres sentir.

Si quieres aventurarte en la indagación del no tiempo, del eterno presente, quizás descubres algo que no se puede explicar, una trascendencia que ni siquiera me atrevo a apuntar más. Quizás también experimentas que toda nuestra realidad la hemos asentado bajo unas premisas inventadas. Entonces, si el infinito existe, nuestra versión del espacio y del tiempo no existe, ni nuestros conflictos personales, ni nuestra versión del mundo, inclusive nuestra existencia en él. Silencio.

Silencio. Pensar sin tiempo. Vivir sabiéndote eterno presente. Ahora. Esto puede parecer loco y arrollador. Desde nuestra perspectiva limitada como seres temporales, un poco. Incluso puede parecer una amenaza, y seria. Pero amor, y ahora te hablo realmente a ti. Puedes confiar en esto. Puedes abrirte a experimentarlo. No hay nada que temer. La eternidad lo incluye todo, no te excluye en absoluto. Tan sólo a las ideas personales que tienes de ti mismo. Eso, ya hemos visto que es sólo una perspectiva. Pero quién tú eres, ahí ya no hay mucho que pueda decir. Tú eres eterno. Por siempre, infinito. Hemos andado esto para quizás vernos más de verdad, para soltar cargas y empezar a confiar. Ya no en conceptos, sino en lo que somos y a lo que nos estamos abriendo: la vida. Eterna e infinita. En esta vida, en esta, sí puedo confiar. Y empiezo ahora. ¿Acaso hay otro momento?

Un cálido abrazo,

Núria

PD: Si somos eternos, no hay momento en el que no estemos juntos. Ni distancia que recorrer hacia nosotros. Amor eterno. Relación sin fin.

 

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