Soy y Hago

Soy y Hago

Comenzamos con una idea. Cuando hablamos de profesión nos viene a la cabeza nombres como médico, profesor, panadero, bombero o terapeuta. Roles y más roles que definen un gran espacio de nuestras vidas. Roles que nos imprimen adjetivos, niveles de validez, estatus y formas de ser. Pasas a ser aquello a lo que te dedicas. Y la idea no está mal, pero aquí el orden de los factores sí altera el producto. Si primero haces y luego te defines con ello, supongo que estarás en conflicto. Conflictos de imagen, de ser mejor, de querer albergar más poder o mejor reputación, de impactar a los demás, de tener…Realmente no importa cómo lo digamos, si te basas en el hacer, hay preocupación, importancia personal y si lo sabemos ver, soledad. ¿Y por qué? Pues porque tu identidad depende de ello. Dependes de un resultado, de una imagen. Crees que tienes que ganarte la vida, tu valor y tu importancia.

Supongo que todos, de alguna manera, nos sentimos identificados con este patrón. Más propio de una máquina de producción que de una vida de celebración. Y en este punto viene el cambio: celebración. Para celebrar algo, primero tienes que sentir que estás celebrando, y aún más importante, saber quién lo celebra. Si sólo te pones a celebrar por qué si, dejas de saber que lo estás haciendo y sólo produces…

Volvamos al punto del orden de los factores si altera el producto. Hay una alternativa que quizás estás buscando y no habías encontrado. Primero ser y luego hacer. ¿A qué te dedicas? A ser. ¿Pero ser el qué? Ser tú mismo. Ser quién realmente eres. Esa es tu labor, que cómo puedes sentir no está separada de tu esencia. Es una labor más allá del hacer: Es aceptar tu papel real en la Vida. Parece un poco rebuscado decir que tu labor principal sea ser quién eres pues ya lo eres. Pero claro hemos dejado de ejercer, de conectar con nosotros mismos y por eso ahora nuestro único trabajo real es volver a recordarnos. Volver a funcionar desde nuestra realidad más allá de ideas aprendidas de lo que hacemos y somos.

A veces necesitamos concretar más, algo dentro nuestro parece que nos lo pide. Lo que hemos dicho quizás te queda un poco entre nubes, por eso hoy vamos a bajarlo un poco más a tierra. Cielo y tierra unidos en tu acción, bonito, ¿Verdad?

Eres y ahora ejerces. Mientras cocinas, estás en el despacho, mientras haces de mamá, mientras vas a comprar o discutes con un amigo. Es un oficio que ocupa tu 100% del día, a menos que decidas no ejercer. Tú eliges. Yo he decidido ser y en ese ser ya está mi hacer. Mis acciones reflejan ese oficio que es mi corazón. Es una apertura total al mundo.

“Date el gusto de vivir en Esencia, hagas lo que hagas, vivas dónde vivas.”

 

¿Sientes esta grandeza que tan sólo quiere manifestarse? ¿Si eres el mejor violinista del mundo pero nadie te escucha? .

Tus metas, tus sueños y propósitos, cada una de tus acciones llevan tu Nombre impreso. Tú estás en todas ellas y las disfrutas como expresiones de ti. Todo pasa a ser una expresión de lo que guardas ahí dentro, de lo que sientes y te nace hacer. De dentro hacia fuera. Tu vida se convierte así en la pasión de vivir y no en un sobrevivir. Eres y haces al mismo tiempo.

Eres la capacidad de expresar, de sentir, de crear, de vivir según tu esencia.

Este es un oficio al 100% del tiempo, es decir, a todas horas y lugar. Puedes tomar la decisión de ir con la verdad y la alegría. No hablar sólo del amor, sino vivirlo y darle espacio para crear. Ser y ejercer. Reconocerte y vivir desde el gozo y la pasión.

Ahora puedes elegir. Te invito a hacerlo. A qué aceptes que ya Eres y lo vivas. Lo concreto de tu vida irá cambiando, pero el contenido será el mismo: Ser y ejercer. Conectar contigo mismo y accionar desde ahí.

Un cálido abrazo,

Núria